Después de ver este vídeo prometo que ya no me vuelvo a quejar que el metro de Madrid va muy lleno y de los empujones y codazos que recibimos cada mañana para ir al trabajo; por lo menos no hemos llegado al extremo de necesitar “empujadores” para conseguir que entren unas cuantas personas más en cada vagón.
Es de agradecer que por lo menos estos “empujadores oficiales” lleven guantes blancos; ante todo pulcritud, te pueden fastidiar los riñones de un empujon pero sin contaminarte un pelo.








